Las barricadas, una arquitectura popular efímera

Se dice o escribe, se pinta o se grita, que la barricada cierra la calle pero abre el camino. Igual que el urbanismo del dominio tiene sus templos venerados, ese apilar colectivo, de mano en mano, de adoquines o cualquier otro trasto en medio de las calles para levantar barricadas testimonia la pertinaz arquitectura proletaria: la de las revueltas, la de las insurrecciones, la de la revolución social. Las otras Barcelonas rebeldes, o aquel mar de fuego subterráneo que ensalzara Anselmo Lorenzo, se han prodigado  por mucho tiempo en esa arquitectura efímera antesala y práctica del sueño igualitario. Por eso este recopilatorio de imágenes que dejaron rastros, y que tuvieron sus rostros, desde aquella Revolución de julio de 1909 a los Hechos de mayo de 1937.

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4 Respuestas a “Las barricadas, una arquitectura popular efímera

  1. “..Se dice que las barricadas han llegado a ser inútiles; no fueron nunca de mucha utilidad, pero lo más desastroso es el obstinarse en defenderlas. No son para ser defendidas, sino para ser incendiadas. El verdadero objeto de una barricada es atraer al enemigo a determinado punto para alejarlo de otro. Las mejores barricadas son las de papel, singularmente las que se construyen con muchas resmas de papel de barba, de papel de estraza y aun de papel sellado. Pero las futuras barricadas serán aéreas y eléctricas. ¡Si las viera yo!”, N. ESTEVANEZ: Pensamientos Revolucionarios. 1905.

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