Retratos de familia, de aquel prado rojo y negro

4.escenas_en la calle

En aquel rincón, más de uno, dos y tres miembros de aquellas familias obreras se embarcaron por mucho tiempo en la brega por un mundo mejor, y es que

“hablando con el hijo de Juan entiendo que entre ellos no hubo otra transmisión abierta de experiencias más que las requeridas para el bregar contumaz del día a día, y no tanto por medio de la voz sino del gesto.

La familia obrera de entonces podía ser o no una unidad de convivencia para la supervivencia, pero reservarle un papel preponderante en la crianza cultural ya es más discutible. Ese bagaje se picoteaba, lo que cada uno iba aprendiendo o no luchando por la vida estaba asociado también, o sobre todo, al deambular por la calle, el frecuentar los lugares de encuentro, el ponerse a trabajar con otros. Aquellas familias, quizás transitando hacia un entorno nuclear que debiera girar en torno al padre y la madre y pocos hermanos, todavía eran por fuerza de las circunstancias demasiado extensas tanto en el número de miembros como en las relaciones con lo que les rodeaba, como para encerrarse en sí mismas”.

Adjunto unas cuantas fotos de aquellas familias, ya aquí, ya en el exilio. De otras no me llegaron. No conseguí, por ejemplo, ninguna de la familia Márquez, con una trayectoria digna de recordar: José Márquez

 

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