Las vendedoras ambulantes eran de armas tomar

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Las vendedoras ambulantes eran de armas tomar. Y esa feminización no es un capricho, ni reverencias a lo correcto, es más que obligada pues bastantes de los que se dedicaban a esas faenas eran mujeres con críos a cuestas. Abundaban en el barrio. Entre otros motivos, la venta ambulante era un modo de sacarse algo para ir tirando, fuera como primera entrada de dinero o como complemento a los escasos jornales, cuando los había, que procedían de otros miembros de la familia, fueran mujeres u hombres. Además aquella venta, que también tenía sus fases previas de llenar antes el pañuelo de “fer farcells” que se cargaba a hombros o los capazos y cestos, era un escape al trabajo en recintos cerrados (sin ver el sol ni por asomo, diría Juan) y al despotismo de capataces, encargados y patronos. Además era igualmente una manera de abaratar la supervivencia de muchos, frustrando el descarnado monopolio de tenderos desaprensivos y comerciantes avariciosos; bueno, ella, la Carmen, prefería calificarlos de choriceros y verduleras con matrículas (que las conseguían, insiste, por la vía rápida de sus queridos de los mercados).

Mal comienzo, quizás, para una crónica propensa a resaltar el pundonor de una clase explotada pero no sumisa. La venta ambulante, irregular y alegal, está contorneada por todos los despropósitos en palabras y actos que proferían los que tenían la vida asegurada aunque fuera sin dar ni un puto golpe; y claro, anunciar que por aquellas casas baratas pulularan vendedores y vendedoras ambulantes es entronizar su estigmatización como chusma. Para quienes bregaban por un chusco de pan y poco más, sin embargo, la cosa no era tan sencilla. Si la única receta posible para quienes no podían alquilar sus brazos era deambular de aquí para allá esperando que cayera del cielo una solución al paro forzoso trepidante, adiós trapicheos, ahora si no creías en la providencia y te quedabas con los brazos cruzados lo único que te asegurabas era que perdías el sustento imprescindible del día a día.

Por esas y otras razones el principal contrincante de los vendedores ambulantes eran los que manejaban las leyes dotados de todas sus armas. Y que les hacían la vida imposible, pues cuando no te retiraban la mercancía se te llevaban directamente al cuartelillo más cercano. Puede resultar extraño pero las vendedoras ambulantes eran revoltosas, no se achicaban ante las medidas represivas, y hasta pudieron ser revolucionarias. Aquellos años de la república van colmados de la guerra contra la venta ambulante, y por tanto de sucesos de orden público, siempre, donde estaban implicados los vendedores.

soli, 30.10.931

 

Muchos con nombres y apellidos, de carácter individual; otros ya concernían a “multitudes”, cuando unos cuantos anónimos procedían colectivamente.

Topetazos los había de todos estilos. Las bravuconadas e insultos de las autoridades contra un vendedor sin regla arremolinaban a un enjambre, decían, de mujeres airadas que defendían al infractor y arremetían contra los agentes del orden aún armados de sus matracas de hacer daño.

soli, 1.12.1931

A finales de noviembre del 31 los ambulantes pedían disculpas a la opinión pública, pues durante unos días no los verían merodeando ya que se habían declarado en huelga, y es que por barrios y oficios, como los afiladores, empezaban a brotar sus comisiones contra las desalmadas autoridades que les hacían la vida imposible, y entre sus precedentes se encontraba aquel mitin de principios de octubre del año anterior donde más de mil de ellos se reunieron para denunciar el acoso que padecían de autoridades y gremios y plantearse la formación de una confederación que los hiciera fuertes. No tardarían en constituirse en sección en el seno del sindicato del ramo de alimentación, y entre aquellos asociados encontramos del barrio a Andrés Pérez Casquet y a uno de los Céspedes.

Soli, 2.10.1930

Se les achaca a los anarcosindicalistas de entonces su pobreza teórica. Hasta se les asocia a rebeldes primitivos, incluso a milenaristas. ¿Dar cabida en el sindicato a vendedores ambulantes? ¿Disparate? Interrogantes y respuestas se interponían sobre la marcha, se sacudían a través de la práctica, quizás con ramalazos más impulsivos que aplazaban la sosegada reflexión. Mala prensa, atroz, cuelga de todo aquello que revuelque los presupuestos del lumpen. Pero ampliar el sentido de clase, catapultar la rebeldía instintiva y pasajera en práctica e idea persistente no carece de perspectiva. Bastantes de aquellos lumpens, registrados en las cuartillas de los escribidores y en los cuartelillos de las fuerzas del orden, no tardaron en desdecir estereotipos: por unos meses, al menos, los piojosos de Aurelio Fernández se tornaron en revolucionarios.

¿Disparate o acierto?, el interrogante ahora es muy, demasiado, precario. Son otros tiempos.

……………………………………

Para acompañar a aquellas luchas suyas por la vida, que a ratos recuerdan demasiado a las de los manteros de nuestros días, añado unos recortes más de la prensa obrera (La Soli) y subo unas cuantas imágenes de la época.

 

soli, 5.11.1931 soli, 7.4.1933 Soli, 29.4,1934

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3 Respuestas a “Las vendedoras ambulantes eran de armas tomar

  1. Un articulo buenisimo, el cual me siento muy identificada, Cuando lo he leido no me ha trasportado al pasado, sino al la Cataluña del presente, del siglo XXI,
    Me entristece que como siempre, una vez mas se invisiviliza a tantas y tanas mujeres gitanas autoctonas que diariamente sufren la represion por ser vendedoras ambulantes,éstas mujeres dia dia valientemente se enfrentan a la policia,corriendo y cargando a la misma vez con sus mercancias,,por miedo a queles quiten el genero y y dejen sin comer ese día a sushijos, soportando constantemente todo tipo de represión e insultos y olvido por parte de las administraciones.
    Desde luego que nos recuerda a los manteros, pero no nos olvidemos, ni caigamos en las peores de las descriminaciones que se hece hacia nosotros los gitanos que es IGNORARNOS,recordar que llevamos aqui 600 años, os pido solamente que nos incluyais como al resto de ciudadanos en buestras reflexiones sociales.
    desgraciadamente, segun vervalizan los vendedor@s gitanos actualmentre se encuetran en las perores de las situaciones, porque desde hace unos meses, a esta parte, la represiones policiales se han acentuado mas hacia ellos,pues al parecer,para algunos colectivos la policia ha flexibilizado., pero a cambio se ha radicalizado aun mas, como siempre hacia las mujeres gitanas,porque saben que cargar sus fueza hacia los gitanos nadie los cuestionara. Es una pena.

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